miércoles, diciembre 17, 2014

Hablando de Griselda

En el maravilloso blog Picturebookmakers me invitaron a hacer un post sobre mi trabajo, y hablé de Griselda y algunos procesos del hacer el libro, con imágenes preparatorias, bocetos, etc.
Lo pueden ver haciendo click ACÁ



Y como el post está en inglés, acá va la versión en español (ver las imágenes en el blog)
Este libro surgió de una frase que se usa popularmente y que está relacionada con la idea de perder la cabeza por alguien, metafóricamente.
Esa frase, que aplicada a alguien es como un cumplido (“es tan hermosa que todos pierden la cabeza por ella”), ilustrada literalmente, fue el disparador de toda la historia de la princesa Griselda. El dibujo de esa situación me pareció inquietante y cómico, con las cabezas de los pretendientes rodando tras ella. 
¿Qué se hace con tantas cabezas? ¿ se las colecciona? Algo de esos valores de princesa perfecta, de conquistas para el ego, de pronto aparecieron desnudos a partir de seguir dibujando y llevando al extremo la situación de una belleza que no termina de darle ninguna felicidad real a su propietaria. 
La princesa llega a desear que alguien no sucumba a ella y llama a un príncipe casi ciego que le dura unas horas… 
hasta llegar al momento en que la protagonista a su vez pierde alegremente su propia cabeza al ser madre. 
El boceto fue hecho a lápiz para ir mostrándolo, y fui cambiando partes de la historia con el tiempo, a partir de conversaciones con amigos y colegas. 
Como ven algunas imágenes se mantuvieron muy parecidas al primer boceto. 
Las páginas posteriores a cuando Griselda pierde su cabeza fueron
las que más trabajo me dieron en un primer momento, porque terminar la historia siempre es lo más difícil. Y dejar a una niña sin madre podía ser muy triste, tenía que ser delicada con ese final. 
La frase final del libro tiene su dificultad para la traducción en algunos idiomas, porque hay un juego de palabras (la hija ama armar rompecabezas, y en inglés no se usa esa palabra para definir al puzzle) que sólo funciona en las lenguas latinas. Para la versión en inglés hubo que encontrar otra forma. 
Siempre trabajo mucho con el texto para que quede sintético y potente, y lo mismo me pasa con los dibujos. 

Una vez que tuve hecho el boceto, tardé bastante en
encontrar el lenguaje plástico del libro. No confiaba en la línea suelta y simple del boceto, y quería investigar en algunas otras  posibilidades. 
Usé manchas de tinta con esgrafiado, por ejemplo, y pasteles al oleo, pero empezaba a perder fluidez y se volvía un poco recargado. Iba montando cosas en el Photoshop para ver si funcionaban. Al final volví a una línea parecida a la del boceto, en la que la expresividad de los personajes era más clara. Pero me costó bastante encontrar los dibujos definitivos y su expresividad. Trabajé con lápiz y con bolígrafo sobre papel vegetal transparente. 

Otro desafío era hacer los escenarios donde sucedían las acciones, y algunas escenas con muchas personas, cosa que no trabajé en mis libros anteriores. 
Para los escenarios, estaba claro que tenía que hacer el interior de un palacio donde vivía Griselda, o al menos evocarlo. Trabajé con pastel sobre papel, luego le saqué fotos y fui probando cómo quedaba… 

¡Hay tantas opciones! El trabajar con la computadora puede
ser una historia sin fin…Tenía que despejar el panorama…Creo que eso fue lo que me hizo decidir que al final sólo iba a usar cuatro colores en todo el libro, y colores Pantone, que son colores de una paleta internacional especial. Usar colores planos me encanta desde la época en que hacía serigrafía (silkscreen) y grabado, donde los colores se aplican por separado. Podía jugar con las transparencias y superposiciones de los colores, y con los colores de las líneas de los personajes. Tuve que aprender cómo se trabaja con tintas separadas, me llevó un tiempo pero fue muy interesante y luego me resolvió otras cuestiones, al tener esas posibilidades y limitaciones. Se trabaja por canales en el Photoshop, y no se usan los colores usuales (CMYK). 
Así decidí que los colores iban a ser azul, naranja, negro y amarillo claro. 
Y por primera vez usé patterns que saqué de papeles de origami, para hacer los vestuarios y los decorados del castillo, procesándolos y aplicándolos al dibujo. 
Eso también tiene que ver con los diseños florales de los tapices medievales, los cuales fueron una gran referencia para mí, porque me fascinan hace tiempo. Utilicé de hecho una composición parecida al tapiz del siglo XV “La Dama del Unicornio”, para la portada. 
También saqué fotos de unos mosaicos que tengo en el piso de mi casa y los usé en el piso del castillo de Griselda. 
EL gran Paolo Ucello fue una referencia de los caballeros. 
Al tener el texto incluído en las imágenes, debo pensar en el diseño total, y que el fondo no complique la lectura. 
Y al fondo en el paisaje cuando va Griselda en coche, hay castillos reales…Necesitaba algo de ese peso concreto de las construcciones, que no quedaran leves o móviles como son mis dibujos, sino más pesados…por eso están al fondo del dibujo, y le dan esa fuerza. 
Acá pueden ver algunos de los procesos de otras imágenes… Acá previas de la justa medieval, de Griselda barnizando su colección, y de Griselda aburrida. Realmente pienso que gracias al tiempo que le dediqué mejoraron muchísimo, y el libro llegó a tener una estética coherente y sólida sin dejar de tener frescura y humor.

2 comentarios:

José A. García dijo...

Muy bien escrito, Isol. No siempre es fácil hablar de la propia obra haciéndole verdadera justicia y no caer en la adulación de nosotros mismos.

Saludos y buen fin de año.

J.

Isol Misenta dijo...

Gracias, José!! Felicidades!